Pero este no era el único problema al que nos tuvimos que enfrentar ese
día, pues los alumnos del salón de primero no querían cooperar con nosotros, la asignación fue las mujeres bailaban y los hombres hacían deporte pero muchos no quisieron así que miss Rocio nos dijo que realizáramos las actividades con los chicos y chicas que quisieran participar, ya los demás se unirían puesto que tenían que pertenecer a uno de los dos grupos sí o sí.
Grande fue nuestra sorpresa y , en parte disgusto, cuando nos dimos cuenta, las chicas y yo, que solo una niña quería bailar, aunque no nos dimos por vencidas puesto que solo con ella, Valeria, Claudia y Luciana, inventaron una coreografía mientras yo elegía la música. Poco tiempo después el grupo de baile fue progresando y llegamos a tener más bailarinas, si bien no todas las chicas, la mayoría si se unió al grupo.REFLEXIÓN
Esta sesión, en particular, no me gusto mucho y sinceramente me lleve una mala impresión de algunas niñas pero luego hablando con la miss Rocio comprendí que nuestra misión como grupo es hacer que los chicos se sientan cómodos y les guste lo que hacen con nosotros, lo que me hizo pensar que quizás no me esforcé demasiado en hacer que las chicas se interesaran y divirtieran, por lo que decidí que en la próxima sesión me esforzaría mucho más.




